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Descartas.

Sabes, podría escribirte un poema nuevo, el más doliente y triste que alguien pudiese imaginar.
Incluiría todas las lágrimas derramadas por ti y cada una de las veces que mis ojos se desvanecieron y se volvieron mar cuando te vi romperme el alma.  Agregaría, además, toda esa indiferencia que acumule en las paginas de esta historia, con el afán de asesinarte un poco y desvanecer levemente tu recuerdo.  Este nuevo poema no hablaría de soles pero si del fuego, un fuego ardiente, que no viene del corazón que late, sino de un infierno en el que se grita. Estas letras serían escritas con una mano temblorosa, llena de miedo por la muerte de  todos los relojes nuestros y consigo nuestro tiempo.  Le anexaría las partituras de la canción que nunca merecí y las veces que me enseñaste a esconder los sentimientos y continuar la caminata. Este poema, sin duda no sería como el primero, tendría toda esta pasión que desarrolle al amarte a lo largo de los años, seguramente no sería el último, porque d…

Frase del día:

Se nos mueren la emoción y los sueños y nosotros seguimos como si nada.

Itzel Sandoval

Frase del día:

Contigo he pagado todos mis pecados, incluso los que apenas voy a cometer.

Itzel Sandoval.

Frase del día:

Todos somos un texto mal escrito e incompleto.

Itzel Sandoval.

El principio del placer-Fragmento.

“Hoy quemé tu carta. La única carta que me escribiste. Y yo te he estado escribiendo, sin que tú lo sepas, día a día. A veces con amor, a veces con desolación, otras con rencor. Tu carta la conozco de memoria: catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad”. 
José Emilio Pacheco

Frase del día:

Si realmente amas la naturaleza, encontraras la belleza en todas partes.

Vincent Van Gogh

Las cartas que nunca de di. (2/2)

Y cuando todos se hayan ido, y cuando la obscuridad y el silencio vengan a comerte… abre los ojos lentamente que yo estaré a tu lado.

Agosto 2012.
Itzel Sandoval

Las cartas que nunca te di. (1/2)

Quería escribir el guion más bonito, cursi y tierno del mundo pero me di cuenta cuando te miraba, que no quería compartir esas cosas con nadie.

Septiembre 2012.

Itzel Sandoval. 

Noche gris.

Anoche te soñé.  De nuevo.

Y con eso vino esa sed ... de ti, extrañamente de ti.

Si pensar en ti de por si ya es acto extraño, el estar sediento de tu persona empeora el asunto. ¡Esta sed no planea saciarse con nada!, no le es suficiente un beso, una caricia, ni las palabras más bonitas que se pudiesen pronunciar. Me resulta inútil el buscar una solución, porque los actos, no calmarían nada.; Quizá alguno de tus misterios podría dejarme satisfecha o trasladarme al desierto, mismo lugar desde el que ya te escribo.
¿Puedes creer que te pienso desde hace dieciocho horas? mil ochenta minutos y posibilidades de nuevos comienzos, de otros comienzos, de puntos y comas, puntos seguidos. En este tiempo he sido capaz de  volverte mar, de nadar en ti, y despertar entre espejismos y la arena interminable.


Itzel Sandoval. 

El mar.

Hay un amor sepultado en la orilla del mar.
¡Qué peligro, viene y va!


Itzel Sandoval.

¿Y si ... ?

Y si nos destruimos o nos construimos...

Y si conocemos la suerte, el amor o el vuelo...

¿Y si te beso?

O morimos en el abrazo.


Itzel Sandoval.

Sirena:

Tengo la convicción de que no existes  y sin embargo te oigo cada noche  te invento a veces con mi vanidad  o mi desolación o mi modorra  del infinito mar viene su asombro  lo escucho como un salmo y pese a todo  tan convencido estoy de que no existes  que te aguardo en mi sueño para luego.
Mario Benedetti

Teoría de conjuntos:

Cada cuerpo tiene  su armonía y  su desarmonía.  En algunos casos  la suma de armonías  puede ser casi  empalagosa.  En otros  el conjunto de desarmonías  produce algo mejor  que la belleza.

Mario Benedetti

No verte:

Un día y otro día y otro día.
No verte.

Poderte ver, saber que andas tan cerca,
que es probable el milagro de la suerte.
No verte.

Y el corazón y el cálculo y la brújula,
fracasando los tres. No hay quien te acierte.
No verte.

Miércoles, jueves, viernes, no encontrarte,
no respirar, no ser, no merecerte.
No verte.

Desesperadamente amar, amarte
y volver a nacer para quererte.
No verte.

Sí, nacer cada día. Todo es nuevo.
Nueva eres tú, mi vida, tú, mi muerte.
No verte.

Andar a tientas (y era mediodía)
con temor infinito de romperte.
No verte.

Oír tu voz, oler tu aroma, sueños,
ay, espejismos que el desierto invierte.
No verte.

Pensar que tú me huyes, me deseas,
querrías encontrarte en mí, perderte.
No verte.

Dos barcos en la mar, ciegas las velas.
¿Se besarán mañana sus estelas?

Gerardo Diego

Frase del día:

"¿Hasta dónde la tinta escribe un verso?"

Marisa Trejo Sirvent

A qué me voy a aferrar

Si no es a la risa que dejaste  colgada en el respaldo de la cama?  Cómo voy a sobrevivir estas distancias,  Si no es amarrada a tu palabra?  Quién me va a inventar zoológicos en la luna  cuando me esconda atrás de un beso?  ¿Dónde voy a enterrar mis lugares comunes?  Dónde a desvestirme los deseos,  dónde a jugar con mis “no puedos”?  Dónde, amor, encontrará esta playa  barco, naufrago y puerto?
Aída Elena Párraga

Locura uno

Con esta locura de abatidas alas,  que se le contagia hasta a las nubes,  que anda rebotando de imagen en espejos,  que no conoce ancla,  que nunca llega a puerto.  Con esta locura  de duendes, de dragones, de luceros  de humo, de miradas  sin brida, sin mojón, sin freno,  converso con la aurora  cuando ambas somos fuego.  Con esta locura  que lo cura todo  voy hasta tu pelo...  voy, voy, me enredo en él  me quedo.
Aída Elena Párraga

El fuego y sus misterios

Yo conocí el secreto del fuego  mucho antes que el primer  bosque se incendiara.  Antes aún de aquella hoguera,  antes de la llama.  Como todos los hallazgos  fue accidente,  tropezar con la chispa en tu palabra,  y después, ¿qué remedio?:  encenderme  con el roce casual de tu mirada.
Aída Elena Párraga

Metamorfosis

Hay días en los que me despierto  convertida en agua:  Toda húmeda,  sin fondo,  habitada por luces,  tocándolo todo.  Días en los que me siento océano  bailando al compás del universo,  haciéndome remolino,  subiendo y bajando mis mareas...  Entonces se me antojan tus manos,  azules cuencos infinitos,  como único recipiente  capaz de contenerme...
Aída Elena Párraga

Soy yo

Amor,  soy yo quien maduró tu piel  y robó guirnaldas  para trenzar con ellas  tu cabello;  quien dibujó abiertas rosas  en tus alongadas mejillas  y arrancó trémulos gorjeos  en tu asentado silencio. 
Soy yo quien, con andariegas manos,  aprendió la suavísima geografía  de tu costado;  quien inundó tu boca  con la húmeda caricia,  y el vino de la tarde  escanció en tus aposentos; y te habitó de alondras. 
Soy yo quien, como enredadera,  por las dóricas columnas  de tus diamantinos muslos trepó enardecido  buscando tu inocencia.  Y se adentró en tu carne,  como aguijón doliente,  mordiendo tu cintura. 
 Amor,  soy yo quien a tu lado aguarda,  de tu vientre,  la lenta floración de la semilla.

Eloísa Sánchez Barroso

Léxico amoroso

Todo en ti es palabra.  Y tu palabra  tiene la forma del deseo.  A veces, es rima que me derramas  con infinita destreza,  promesa, a veces, que me ahondas  con la suave magia de tu verbo.  Urgencia siempre en ti  por las húmedas cavidades de mi morada,  léxico amoroso  que halaga mi desnudez entera,  recital profundo que me mueve,  me conturba y me desarma.
Eloísa Sánchez Barroso

Satisfacciones:

La primera mirada por la ventana al despertarse, el viejo libro vuelto a encontrar, rostros entusiasmados, nieve, el cambio de las estaciones, el periódico, el perro, la dialéctica, ducharse, nadar, música antigua, zapatos cómodos, comprender, música nueva, escribir, plantar, viajar, cantar, ser amable.

Berlolt Brecht

Debilidades:

No tenías ninguna,  yo sólo una,  que amaba. 

 Bertolt Brecht

Una vez lo dije pero ahora ha vuelto a suceder

Esa mujer paseaba con su aroma 
Un día trajo  sus labios acostumbrados a la guerra   y un ciclón adentro de su blusa 
entonces sobrevino la catástrofe
Eduardo Langagne

Poesía:

La poesía es fuego,  quema dentro de uno  y dentro del otro. 
Si no, será cualquier cosa,  no poesía.

Humberto Ak-Abal

Vienes a mi:

Vienes a mí, te acercas y te anuncias  con tan leve rumor, que mi reposo  no turbas, y es un canto milagroso  cada una de las frases que pronuncias. 
Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,  y hay al mirarnos atracción tan fuerte,  que lo olvidamos todo, vida y muerte,  suspensos en la luz de tus pupilas. 
Y mi vida penetras y te siento  tan cerca de mi propio pensamiento  y hay en la posesión tan honda calma, 
que interrogo al misterio en que me abismo  si somos dos reflejos de un ser mismo,  la doble encarnación de una sola alma.

Enrique González Martínez 

Hiriente y absoluta.

En la soledad hiriengte y absoluta a la que no he conseguido  nunca darle nombres y entre  sus sábanas que tantas veces  recuerdo son del miedo hay  todavía una arrolladora, inexplicable, casi  vergonzosa ternura que creo  que me asalta los ojos y quizá  en ellos me devora. Pero me es difícil su sonido,  por profundo. Nació acaso en mi luz primera  y sé que estará también en mi noche última:  luz y noche, esos polos simples del rincón  estúpido que es mi vida, luz, noche y torsos  sin cuerpo y con ternura  que es quizá recuerdo  de la que por ella tuve y de la que por mí  quizá ella tuvo, este quedo alambre sobre el tono  de una roñosa canción de radio o a través  de los silencios que en los versos se respiran  luz y noche y la enfermedad extraña  que en mis ojos nacen telares sin sonido  y por la que jamás me bastó el mundo  y por la que siempre estuve  como suspenso en vida.

Santiago Montobbio

Toda Historia:

Toda historia es simple y se me olvida.  Quizá me fui a tomar café, quizá la amaba  y me perdí entre jardines de piernas esmaltadas  que fueron juncos trenzados de palabras  y después retama que mi lengua de trapo  había hecho trizas. Quizá fue el amor,  quizá el café, tal vez la noche. El recinto  sin madrugadas, con sangre y lunas rotas,  el recinto, el barranco de dientes oxidados  o el valle de hojas de afeitar dulcísimas  no hería o no existía. Quizá fue el café  o fueron sus piernas, o quizá la amaba.  Toda historia es simple y se me olvida  en las axilas de mi ciudad tristísima.  Sabedlo ya: mis ojos no se acuerdan de qué miran.
Santiago Montobbio

Juego

Cuando la sangre corre por las venas  rocosas del volcán que ti despierto,  es un trance de amor sacarme muerto  del fondo a la pasión que me condenas.  ¿Es que tu gracia no resiste penas  y las sufres, mujer desde mis plintios?  ¿Qué buscas en la sed de mis instintos  que no pueda ofrecerte mi ternura?  ¡Compatibles los dos en la aventura,  y en el amor tan fríos, tan distintos!

Federico Hernández Aguilar.

Como Dios manda...

Hay que mandar como Dios manda  que en eso es un experto el tal Dios  porque nunca nadie le mandó crearnos  y sin embargo le dio por sacarnos del polvo  y por quitarnos la famosa costilla  y echarnos a dormir en jardines  al lado de mujeres y culebras  que nos enseñaron a vernos desnudos  y al final saber del bien y del mal  y ponernos a sudar  y a las mujeres parir con dolor  y darnos hijos que se matan de envidia  y libres albedríos  y platos de lentejas  y 7 mil plagas  y circos romanos  y hogueras y bulas  y cruces y guerras  y guerras y todo... 
Yo no sé qué piensen ustedes  pero cuando Dios manda 
 manda!

Federico Hernández Aguilar

Frase del día:

La tragedia consérvala en secreto.

Juan Gustavo Cobo Borda

De viva voz

El amor es monstruoso.  Ya no recordamos  si alguna vez  fuimos otro distinto  de quien sólo existe  para escuchar una voz,  una exigencia brutal,  la dulzura inenarrable  de un 'te adoro, te adoro, te adoro',  un sarcasmo helado,  un sol bajo el cual  todo florece de nuevo.  (Cuando ella gritaba 'loco'  y la espuma de su vientre  desbordaba fresca y ávida). 
El amor es mortal:  te congela los pies  si huyes de él.
Juan Gustavo Cobo Borda

Frase del día:

No dejes, pero no impidas, que se vaya el colibrí.

Ricardo Yáñez

De los hermosos el retoño ansiamos...

De los hermosos el retoño ansiamos
para que su rosal no muera nunca,
pues cuando el tiempo su esplendor marchite
guardará su memoria su heredero.

Pero tú, que tus propios ojos amas,
para nutrir la luz, tu esencia quemas
y hambre produces en donde hay hartura,
demasiado cruel y hostil contigo.

Tú que eres hoy del mundo fresco adorno,
pregón de la radiante primavera,
sepultas tu poder en el capullo,

dulce egoísta que malgasta ahorrando.
Del mundo ten piedad: que tú y la tumba,
ávidos, lo que es suyo no devoren.

William Shakespeare 

Cárcel perpetua

Yo vivo encadenado a tu hermosura,
lo mismo que a su roca, Prometeo;
sin poder quebrantar la ligadura
que me une a ti... por más que forcejeo.

¿De qué delito bárbaro fui reo,
para tener que soportar tan dura
y a la vez dulce pena? Mi deseo
es un placer que llega a la tortura.

Me atraes como abismo luminoso;
lucho, por arrancarme de tu lado,
con las fuerzas terribles de un coloso.

¡Inútil! A vivir siempre abrazado
a tu cuerpo flexible y armonioso
parece que estuviera condenado.

Julio Flórez Roa

Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo.

Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo  quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.  Una vez será tarde.  Yo presiento esa herida que avanza,  ese cierto dolor de no querernos.  Cómo decirte ahora:  mírame aún, así, trata de verme  como soy, duramente.  Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.  Cómo decirte: sálvalo, si quieres  y cuídalo. Se te ha ido de las manos,  se me va de la sangre y no regresa.  Cómo decirte que te quiero menos  y que quiero quererte como entonces.  Y que entiendas  y no te encierres más.  Y me dejes creer en ti, de nuevo.  Cómo decirte nada.  Un día será tarde. Tarde y lejos. 
Julia Prilutzky

Dame

Dame algo más que silencio o dulzura  Algo que tengas y no sepas  No quiero regalos exquisitos  Dame una piedra 
No te quedes quieto mirándome  como si quisieras decirme  que hay demasiadas cosas mudas  debajo de lo que se dice 
Dame algo lento y delgado  como un cuchillo por la espalda  Y si no tienes nada que darme  ¡dame todo lo que te falta!

Carlos Edmundo de Ory

Poema:

Ayer pasó Dios  por mi puerta  -y me miró a los ojos 
 (nunca lo había visto   de aquel modo   inquisitivo) 
 Hizo que repitiera   el nombre   que llevo entre los labios 
 -Era tu nombre  amor   -Vida 
 -y se puso alegre   -y me tocó la frente   con sus dedos nudosos
José Luis Villatoro

En clase:

Dando vueltas al globo de los mundos,  asombrado un alumno así exclamaba  «en torno a tan pequeños continentes:  ¡cuánta agua !»  mientras yo, por las penas abrumado,  murmuraba inconsciente estas palabras  «en torno a escasas dichas de la tierra:  ¡cuánta lágrima !»
Melchor de Palau

Crepuscular:

¡Cuán plácidas al alma las horas de tristeza
en que la tarde muere, al toque de oración!
Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza,
al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.

Melchor de Palau 

Cuaderno de Nueva York (La mano es la que recuerda)

La mano es la que recuerda. 
Viaja a través de los años, 
desemboca en el presente 
siempre recordando. 

Apunta, nerviosamente, 
lo que vivía olvidado, 
la mano de la memoria, 
siempre rescatándolo. 

Las fantasmales imágenes 
se irán solidificando, 
irán diciendo quién eran, 
por qué regresaron. 

Por qué eran carne de sueño, 
puro material nostálgico. 
La mano va rescatándolas 
de su limbo mágico.

José Hierro 

Injusticias

Lo injusto no son estas paredes,
tan asquerosamente limpias
de ventanas,
ni la blancura estridente
que las cubre.
No son los pocos barrotes
que adornan las cornisas,
ni este colchón sin resortes
ni sábanas.
Lo injusto es esta carne,
esta piel que me detiene,
esta espalda incapaz
de explotar en alas.
Estos ojos que no miran
más allá de mis recuerdos
y este infinito deseo
de ser árbol, de ser mármol
de ser viento.

Aída Elena Párraga

Quédate.

Como se quedan las estrellas  prendidas en la nada.  Quédate  como se queda el olor  de la hierba  sobre la piel de los que aman.  Quédate  como se queda la luz del sol  en mis pupilas.  Quédate  como me quedo yo  cuando te marchas

Aída Elena Párraga 

Margarita te quiero contar un cuento...

Estoy a punto de caer 
en el pozo avellana 
de tus ojos... 
Me aferro a mis razones, 
a las pocas raíces que la vida 
me ha ido creciendo en el alma... 
Pero me empujan las estrellas 
que te brillan en el fondo 
y, como otra Margarita traviesa, 
me inclino desde el borde de tus labios 
tratando de atraparlas. 
Entonces me resbalo, 
me resbalo, 
me resbalo, 
caigo sin voluntad en tu deseo... 
Aquí no hay elefantes 
ni dos ni cuatrocientos, 
aquí 
las plumas de tus manos, 
aquí 
mi piel vistiéndose de versos.

Aída Elena Párraga 

Escrito de noche:

La impresión está llena de errores.  Las palabras cojean sin llegar al final. Algunas frases se desmoronan  Arruinándolo todo.  Las manos manchadas de tinta  Disecan recuerdos.  El escritor busca aquello no escrito  Que complete  La página no iniciada del hombre. 
Lauren Mendinueta

Canción:

Verla partir y amarla como nunca  Nicolás Guillén 
La quise sin querer, sin elegir,  contra mí mismo,  y ahora que se ha ido  saber que está en el mundo no me deja dormir.  Estoy perdido. 
Y recorro su calle a ver si hay suerte,  que no me atrevo  a llamarla y me juego  la tarde en encontrarla, qué sé yo, casualmente.  Y no la encuentro. 
He de hacer algo, o la pierdo o la amo,  contra mí mismo,  contra cualquier olvido,  que es cobarde el olvido, que me atrevo y la llamo.  Pero se ha ido.
José Luis Piquero.

Frase del dia:

"Su ternura que es próspera llena un hueco en el mundo y deja al corazón sin argumentos." 

Jose Luis Piquero.

Kodak Sentimental:

Cuando sonríe  toda la gracia está en su boca  y la alegría  como una fiesta entre sus ojos. 
Hay en su voz  Estallar de gorjeos infantiles  Entre inflexiones de ternura maternal. 
Su risa, Ejercicios de fuga de íes  Entre dos disonancias de rubíes.  
Son como golosinas,  en la suavidad de su cara de niño,  sus labios. 
Sus ojos,  Dos puntos suspensivos  En el poema de su cara.
Alfonso Orantes.

Frase del día:

Ya Dios lo habrá olvidado y es menos una injuria que una piedad demorar su infinita disolución con limosnas de odio.

-Jorge Luis Borges

Aquí. Hoy.

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso, con esperanza, en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.

Jorge Luis Borges 

Frase del día:

"Te debo las mejores y quizá las peores horas de mi vida, y eso es un vínculo que no puede romperse." 
 Jorge Luis Borges

Vicios.

Enlazamos nuestras manos en silencio y siento estar listo para morir. Logro tocar tu alma, tu luz, y sentir un torbellino eléctrico en caída que culmina en una inmensa paz. Es aquí, cuando me replanteo (egoístamente) si realmente es tiempo de morir.  Entonces sonríes. Siempre sonríes, sin  siquiera imaginar lo que este acto significa para mi, y me cuestiono si tú piensas lo mismo y ocurre que también sonrío. 
Es impresionante, tan extraño  y nuevo para mi, este vicio que he creado hacía ti.  Hacia tus manos. 
Itzel Sandoval.

Manos.

-¿Cual es la parte preferida de tu cuerpo?
-Las manos, y también, lo que más me gusta de ti, son tus manos. Aún sobre tus preciosos ojos, sobre tu boca de locura, sobre  tu coqueto hoyuelo, yo amo tus manos. 
-¿Las manos? ¿Por qué las manos?
-¿Te has puesto a pensar que las manos nunca mienten? Si estas nervioso seguro van a delatarte, igual si estas molesto, si estas triste.  Las manos hablan por ti, de mil maneras, su cuidado dice mucho sobre ti, tus manos, las manos, son arte. Ellas crean. Las necesita el músico, el escultor, el pintor, el poeta, el licenciado, el ingeniero, el anciano, el niño, el padre, la madre, todos los seres humanos. Las manos son trabajo. Ellas te han permitido este sitio. Son el arma del enamorado, el medio del enojado. Las manos nos conectan, te permiten tocar el alma, yo creo que nadie les da la importancia que merecen y tú, tienes unas hermosas manos.  Y hablando sobre mi, ellas me han traído aquí. 
Itzel Sandoval.


Frase del día:

Sus labios eran una caricia necesaria, cómo podía haber vivido hasta ahora sin ellos.

 -Mario Benedetti.

Imagen casi perdida.

Eres como la luz alta y delgada. 
Como el viento eres clara sin saberlo. 
Vacila tu actitud como la tarde 
suavemente inclinada sobre el mundo. 

 Eres hecha de sueños olvidados 
y te olvido de pronto, como a un sueño; 
mi corazón te busca como el humo 
busca la altura y hacia ella muere. 

Como una tibia flor te lleva el día 
prendida entre sus labios. Eres alta, 
azul, delgada, y recta como un silbo. 
Te recuerdo de pronto como a un sueño.

Eduardo Carranza.

Ojitos.

Sus ojos eran vida.

Mirarle era volver a la niñez y encontrarse corriendo, gritando, saltando. Derrochando felicidad. Su mirada siempre la consideré como una invitación a la vida, como un secreto que se tiene bien guardado y a nadie se le muestra, porque esos ojos,esos hermosos ojos eran solitarios. No querían invitar a cualquiera.
Itzel Sandoval.

Domingo:

Un domingo sin ti, de ti perdido,  es como un túnel de paredes grises  donde voy alumbrado por tu nombre;  es una noche clara sin saberlo  o un lunes disfrazado de domingo;  es como un día azul sin tu permiso.  Llueve en este poema; tu lo sientes  con tu alma vecina del cristal;  llueve tu ausencia como un agua triste  y azul sobre mi frente desterrada. 
He comprendido cómo una palabra  pequeña, igual a un alfiler de luna  o un leve corazón de mariposa,  alzar puede murallas infinitas,  matar una mañana de repente,  evaporar azules y jardines,  tronchar un día como si fuera un lirio,  volver granos de sal a los luceros. 
He comprendido cómo una palabra  de la materia azul de las espadas  y con aguda vocación de espina,  puede estar en la luz como una herida  que nos duele en el centro de la vida.  Llueve en este poema, y el domingo  gira como un lejano carrusel; tan cerca estás de mi que no te veo,  hecha de mis palabras y mi sueño. 
Yo pienso en ti detrás de la distancia,  con tu vo…

Ropa limpia:

Le besé la mano y olía a jabón:  yo llevé la mía contra el corazón.  Le besé la mano breve y delicada  y la boca mía quedó perfumada.
Muchachita limpia, quien a ti se atreva,  que como tus manos huela a ropa nueva. 
¡Besé sus cabellos de crencha ondulada:   si también olían a ropa lavada! 
¿A qué linfa llevas tu cuerpo y tu ropa?   ¿En qué fuente pura te lavas la cara?   Muchachita limpia, si eres una copa   llena de agua clara.

Rafael Arévalo Martínez

El niño:

Después del aromático aguacero
ya no iremos por dulce a la bodega,
ni saldremos corriendo hasta la sombra
morada del caimito cariñoso...

Ya nunca volveremos confundidos
en el áureo sofoco de la risa
a batirnos con suaves espadones,
bajo el gotear ligero de los mangos.

Astroso, montaraz, húmedo amigo,
ya no te pedirán que me regales
tu cajita nocturna de cocuyos.

Ya no la cogeré, lleno de angustia.
Y la flor amarilla y la portada
no nos darán ya más su azul velado...

Cintio Vitier 

Demolición:

Al fin se consumó, después 
de tantas perfecciones tan equívocas, 
de tanta precaución y cálculo, probando 
que nada fuera inútil, ni lo nimio, 
ni los más delicados pulimentos: 
al fin se consumó lo improyectado 
por la mano, al revés de la materia. 

La mano reconoce que otra mano 
más poderosa hay en la materia, 
otro proyecto inverso, otra escultura 
abierta al desgarrón que nos genera, 
el ojo reventado de la forma, 
el descoyuntamiento crucifico, 
el boquete sediento de la luz 
manando los destrozos 
de una extraña alegría.

Cintio Vitier

Frase del día:

La mejor poesía fue la que escribieron tus miradas.

Itzel Sandoval.

Escriviviendo

Escribo
Soy una lámpara en medio de la noche
No soy yo quien escribe
Sino la mano esclava de un pensamiento en fuga
Que inútilmente busca un desenlace
¿Cómo saberlo cuando la vida no termina de vivirse?
El hambre de vivir nunca se sacia
Pasa veloz un tres en la distancia
¿Será la vida misma?
Una muchacha también pasa
Rostro de esfinge
Un pájaro la sigue El Espíritu Santo
Así la vida pasa
Con ella el tiempo
Aunque esté detenido
Así la mano escribe
Sobre la mano esclava de un pensamiento
En fuga
¡Que inútilmente busca un desenlace!

Alfonso Quijada Urías.


Salgo a esperarla y no llega:

Salgo a esperarla y no llega  La busco y no la encuentro  Regreso con la mente vacía  Duermo despierto  Salgo de nuevo a esperar  En vano  Llega otro día  Cuando ya no la espero La veo venir  Abro la puerta  Y la veo lanzarse como una nadadora  En la página blanca.
Alfonso Quijada Urías.

La espera imaginaria:

VII 
Contra esa opaca envoltura que opaca el mundo la frescura de lo nuevo.  Abajo la opresión: la soga mercantil, la religión bancaria,  Los viejos y roñosos pensamientos, la corrupción: ese hedor milenario;  La suciedad del mundo y el moho que los cubre.  La gran danza macabra.
Alfonso Quijada Urías

Biografía:

De tanto evocar el pasado perdiste el presente.
El que se fue, fue alguien.
Nadie el que regresó.
Nada te pertenece. Nada te ata.
¿Quién habrá de devolverte lo perdido?
A la zozobra tienes por identidad.
Sobreviviente de una patria extinta, eres de los
que vuelven rindiendo testimonio del fracaso,
del que estuvo por último al comienzo de todo.

Alfonso Quijada Urías.

Postal

Entonces ves este país del tamaño de un raspón.  Luego un tren en los atardeceres pasa lleno de soldaditos,  que aunque parezcan de mentiras son de verdad,  y ves también los volcanes como manchitas de tinta azul  y no podés hallar una razón (aunque realmente exista)  de por qué hay tantos soldaditos en un país del tamaño de un raspón.
Alfonso Quijada Urías.

Cuerpos.

Espero que aún te vistas de mí  que continuemos siendo  -después de años sábanas  besos y mordiscos-  una sola piel  un mismo cuerpo  que me lleves  más allá de lo inasible  de lo perecedero  de la memoria y el recuerdo:  ser  pliegue  estría  vello  perfume  rimel  bloomer  collar que te circunda y te define
Enrique Viloria Vera

Correspondencia del fuego.

Mientras yo te miro, tú muestras tu alma.  Tus detalles más pequeños me conmueven;  por ejemplo, un cabello sobre tu frente, un  lunar en tu vientre.  Todos los días te descubro y describo;  al día siguiente vuelves a ser la desconocida. Nunca faltaré a tus citas.  Nada me parece inútil en ti.  Lo revelador es el modo como compones tu  imagen.  Decir que eres la dueña de las nubes, es  apenas indicar uno de tus atributos.  Todo lo que tocas se convierte en correspondencia  del fuego.  Tus manos lucen mejores que las estrellas  en una noche de verano en el mar.  Estás llena de señales; eres como un mapa  de un país imaginario.  Eres transparente y sabia.  Tu sangre es mansa y volcánica.  Eres tan cambiante como la permanencia.  Lo que reflejan tus ojos es lo distinto  que podría ocurrir.  Siempre estás abierta.  El magnetismo que irradias contamina a todos  los que se te acercan.  Escandalizas con tu inocencia al cielo y la  tierra. Brillás más que una garza en un plenilunio  de otoño…

Azul de ti.

Pensar en ti es azul, como ir vagando 
por un bosque dorado al mediodía: 
nacen jardines en el habla mía 
y con mis nubes por tus sueños ando. 

Nos une y nos separa un aire blando, 
una distancia de melancolía; 
yo alzo los brazos de mi poesía, 
azul de ti, dolido y esperando. 

Es como un horizonte de violines 
o un tibio sufrimiento de jazmines 
pensar en ti, de azul temperamento. 

El mundo se me vuelve cristalino, 
y te miro, entre lámpara de trino, 
azul domingo de mi pensamiento.

Eduardo Carranza 

Es melancolía

Te llamarás silencio en adelante. 
Y el sitio que ocupabas en el aire 
se llamará melancolía. 

Escribiré en el vino rojo un nombre: 
el tu nombre que estuvo junto a mi alma 
sonriendo entre violetas. 

Ahora miro largamente, absorto, 
esta mano que anduvo por tu rostro, 
que soñó junto a ti. 

Esta mano lejana, de otro mundo 
que conoció una rosa y otra rosa, 
y el tibio, el lento nácar. 

Un día iré a buscarme, iré a buscar 
mi fantasma sediento entre los pinos 
y la palabra amor. 

Te llamarás silencio en adelante. 
Lo escribo con la mano que aquel día 
iba contigo entre los pinos.

Eduardo Carranza

Rima L

Lo que el salvaje que con torpe mano  hace de un tronco a su capricho un dios,  y luego ante su obra se arrodilla,  eso hicimos tú y yo. 
Dimos formas reales a un fantasma,  de la mente ridícula invención,  y hecho el ídolo ya, sacrificamos  en su altar nuestro amor.
Gustavo Adolfo Bécquer

La vida otra.

Algún día seré pastura para la muerte,  no más que polvo triste en el desierto del mundo.  Mi sangre cesará su danza y en ese instante  todo se habrá consumado.  Mudos brillarán mis ojos en su larga noche  y en la profundidad enorme del silencio escucharé  los ecos de mi canto.  Muerto, tendré  otra vida. 
¡Qué delirio,  qué deseo impetuoso de ser eterno!
Julio César Aguilar.

Mañana escucharé...

Mañana escucharé  el eco de tus pasos  en mi memoria,  no para reconstruirte,  sino para negarle al tiempo  su complicidad con el olvido.
Julio César Aguilar.

Sólo un rumor:

Ven, aún es tiempo de habitar el paraíso,
me dije
cuando en el alma crecía tal deseo
como un rumor de aves:
eran pájaros que no cantaban,
batir de alas en desventura.

Me acerqué a la luz de la conciencia,
no vi nada.
Fui entonces a las cavernas interiores
y pude seguir las huellas del polvo
conduciéndome al olvido,
a la cruel indiferencia.

No dije más.
Comprendí que aquel deseo, mínimo,
era sólo un leve, lánguido rumor.

Julio César Aguilar.

Despojos:

La luz de media tarde entre la hiedra,
la lumbre inextinguible de algún sueño,
el niño que se ahoga de risa en su columpio,

el temblor repentino de tus muslos,
el calor que insinúan tus mejillas
al despertarte embriagada de sueño,

respirar el vaho gris de la escarcha,
jugar al abandono en estas calles
donde la claridad nos perfila extranjeros,

el cielo como un largo balbuceo de azul,
las tormentas de julio, tan veloces,
el aroma dulzón del descampado…

Cuánto nos pertenece, sin que importe escribirlo.

Jordi Doce 

Frase del día:

Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano,

-George Orwell

Poema de amor:

Para Jorge Luis Borges

Me pesan
El bullicio y la injusticia
La marea turbia
Y el olor de un atardecer marino
Que no he de presenciar
Las largas despedidas
Y los encuentros fugaces
Algunas palabras
Y los silencios forzados por la distancia
La noche despoblada de ti
Que avanza indiferente
Hacia el abismo del día
Las letras que componen tu nombre
Inmensa pieza del universo que todo lo encierra
La cifra que define tu número
El género que marca tu cuerpo
El tiempo indefinido de tu existencia.


Lauren Mendinueta

Postal

El aire tiene aquí
Ese olor que tú conoces.
Un olor distinto a mí
Fuerte
Como bálsamo de bestia.
Este es el lugar
Yo estoy aquí
Y lo soporto oscuramente.
Las horas se derriten
Mirando tu fotografía.
Circula tu imagen
Golpeando en la cabeza
Con su nota sorda.
Aquí igual que siempre
Reniego de la apariencia.
Hay una verdad en este lugar
intuida
Y sostenida por mi cuerpo:
Cuando está cerca el amor
La vida huye.

Enviada por Franz Kafka a Felice Bauer, desde el sanatorio naturista de Jugborn, Noviembre 1 de 1912.

Del libro inédito: Autobiografía Ampliada



When you are smiling

When you are smiling  ocurre que tu sonrisa es la sobreviviente  la estela que en ti dejo el futuro  la memoria del horror y la esperanza  la huella de tus pasos en el mar  el sabor de la piel y su tristeza  When you are smiling  the whole world  que también vela por su amargura  smiles whith you.
Mario Benedetti.

Once

Ningún padre de la iglesia
ha sabido explicar
por qué no existe
un mandamiento once
que ordene a la mujer
no codiciar al hombre
de su prójima.

Mario Benedetti.

El infinito

De un tiempo a esta parte
el infinito
se ha encogido
peligrosamente.

Quién iba a suponer
que segundo a segundo
cada migaja
de su pan sin límites
iba así a despeñarse
como canto rodado
en el abismo.

Mario Benedetti.

Escaparates

Me gusta cuando sales de paseo  a ver escaparates –simplemente-  y te fijas en detalles inocentes  que nadie ha visto: esas medias  rojas llenas de arabescos, esos  guantes de lana tejidos con mis huesos. 
Me gusta cuando explotas de alegría  -¡y yo sin entenderte!-
Justo Braga

Conjugaciones

5 (después) 
El futuro no es  una página en blanco  es una fé  de erratas. 

8 (previsión) 
De vez en cuando es bueno  ser consciente  de que hoy  de que ahora  estamos fabricando  las nostalgias  que descongelarán  algún futuro. 

 9 (plurales) 
Hay ayeres  y mañanas  pero no hay  hoyes.
Mario Benedetti.

Frase del día:

"La verdadera belleza debe unirse a todo acto."

-Okakura Kakuzo 


Te rescribo:

Te rescribo: «La historia de la carta anterior tiene algún viso  de verdad tan sólo,  la certidumbre de que pueda ser así,  o que se entienda así con ser de otra manera.» 
Aquí nada resulta imperceptible: la palabra es una estrategia.  No hay diferencia entre aquello de lo que un libro habla y la  manera como está hecho,  y éste es en parte mi relato de tu historia y de su voz,  pero también un embalaje.
Eloísa Otero.

Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante...

Cuéntame la verdad, sí.  Pero a ver cómo me la cuentas. 
Voy a engañarte repetidamente de ahora en adelante:  en todos los momentos de escribir.  Sin una sola seña  de cómo van las cosas.  Para que sólo sepas lo que pueda leerse de los hechos:  señas y contraseñas, pendular.
Eloísa Otero.

La culpa es de uno.

Quizá fue una hecatombe de esperanzas  un derrumbe de algún modo previsto  ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido 
todas mis intuiciones se asomaron  para verme sufrir  y por cierto me vieron 
hasta aquí había hecho y rehecho  mis trayectos contigo  hasta aqui habia apostado  a inventar la verdad  pero vos encontraste la manera  una manera tierna  y a la vez implacable  de desahuciar mi amor 
con un solo pronostico lo quitaste  de los suburbios de tu vida posible  lo envolviste en nostalgias  lo cargaste por cuadras y cuadras  y despacito  sin que el aire nocturno lo advirtiera  ahi nomas lo dejaste  a solas con su suerte  que no es mucha 
creo que tenes razon  la culpa es de uno cuando no enamora  y no de los pretextos  ni del tiempo 
hace mucho muchisimo  que yo no me enfrentaba  como anoche al espejo  y fue implacable como vos  mas no fue tierno 
ahora estoy solo  francamente solo 
siempre cuesta un poquito  empezar a sentirse desgraciado 
antes de regresar  a mis lobregos cuarteles de invierno 
con los ojos bien sec…

Táctica y estrategia.

Mi táctica es mirarte  aprender como sos  quererte como sos 
mi táctica es  hablarte  y escucharte  construir con palabras  un puente indestructible 
mi táctica es  quedarme en tu recuerdo  no sé cómo ni sé  con qué pretexto  pero quedarme en vos 
mi táctica es  ser franco  y saber que sos franca  y que no nos vendamos  simulacros  para que entre los dos  no haya telón  ni abismos 
mi estrategia es  en cambio  más profunda y más  simple
mi estrategia es  que un día cualquiera  no sé cómo ni sé  con qué pretexto  por fin me necesites.
Mario Benedetti.

Frase del día:

"El amor sería, de todos modos, solitario, ya que es incomunicable."

-Julia Kristeva

Dejé poesía en el tintero y saliste tú.

Quisimos jugar
a hacer del invierno
una excusa para quitarnos la ropa
y terminamos haciéndonos la cama,
un día,
y otro,
y otro,
y ya era primavera en nuestra cara.

Intentamos
dejar de mirarnos
anteponiendo nuestros miedos
a las ganas,
pero entonces nuestros ojos
se encontraron con todos ellos
cruzando la calle,
de la mano,
y no volvimos a verlos.

Pretendimos
controlar cada latido,
pausar el pecho cuando se hacía de día,
malgastar el corazón a la primera
para no dejar poesía en el tintero.

Dormimos dándonos la espalda
en vez de las buenas noches
en un intento de matar al amor,
pero nos levantamos sin ropa
envueltas en un abrazo desnudo
que seguía el compás
de un beso con lengua entre dos bocas
llenas de ternura,
y aquel despertar
fue como abrir la ventana
y el corazón con ella.

Simulamos
anteponer la carne al cariño,
reducirnos a cuatro manos
llenas de polvos mágicos,
regalarnos un par de noches
y bailar con el amor en otras camas.

Pero entonces nos descubrimos
buscando nuestra cara …