Soy yo
Amor, soy yo quien maduró tu piel y robó guirnaldas para trenzar con ellas tu cabello; quien dibujó abiertas rosas en tus alongadas mejillas y arrancó trémulos gorjeos en tu asentado silencio. Soy yo quien, con andariegas manos, aprendió la suavísima geografía de tu costado; quien inundó tu boca con la húmeda caricia, y el vino de la tarde escanció en tus aposentos; y te habitó de alondras. Soy yo quien, como enredadera, por las dóricas columnas de tus diamantinos muslos trepó enardecido buscando tu inocencia. Y se adentró en tu carne, como aguijón doliente, mordiendo tu cintura. Amor, soy yo quien a tu lado aguarda, de tu vientre, la lenta floración de la semilla. Eloísa Sánchez Barroso