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La vida es un sueño:

Es verdad, pues:reprimamos   esta fiera condición,  esta furia, esta ambición,  por si alguna vez soñamos.   Y sí haremos, pues estamos   en mundo tan singular,   que el vivir sólo es soñar;  y la experiencia me enseña,   que el hombre que vive, sueña   lo que es, hasta despertar.   Sueña el rey que es rey, y vive   con este engaño mandando,   disponiendo y gobernando;  y este aplauso, que recibe  prestado, en el viento escribe   y en cenizas le convierte   la muerte (¡desdicha fuerte!):   ¡que hay quien intente reinar   viendo que ha de despertar   en el sueño de la muerte!   Sueña el rico en su riqueza,  que más cuidados le ofrece;  sueña el pobre que padece   su miseria y su pobreza;   sueña el que a medrar empieza,   ...

Una carta de amor.

Todo lo que de vos quisiera  es tan poco en el fondo  porque en el fondo es todo  como un perro que pasa,  una colina, esas cosas de nada, cotidianas,  espiga y cabellera y dos terrones,  el olor de tu cuerpo,  lo que decís de cualquier cosa,  conmigo o contra mía,   todo eso es tan poco  yo lo quiero de vos porque te quiero.  Que mires más allá de mí,  que me ames con violenta prescindencia  del mañana, que el grito  de tu entrega se estrelle  en la cara de un jefe de oficina,  y que el placer que juntos inventamos  sea otro signo de la libertad. Julio Cortázar 

Lo que necesito de ti.

No sabes como necesito tu voz;  necesito tus miradas  aquellas palabras que siempre me llenaban,   necesito tu paz interior;  necesito la luz de tus labios  !!! Ya no puedo... seguir así !!! ...Ya... No puedo  mi mente no quiere pensar  no puede pensar nada más que en ti.  Necesito la flor de tus manos  aquella paciencia de todos tus actos  con aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina  mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido...  me estoy quemando;  aquello que necesito ya lo he encontrado   pero aun !!!Te sigo extrañando! Mario Benedetti.

Te quiero sin mirar atrás.

Te quiero mansamente, entre las sombras de las falsas ilusiones…  Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, linea tras linea, letra por letra, espacio por espacio…  Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento y mostrarte los te Amo escondidos entre las estrellas…  Te quiero sobre las hojas de otoño, hablando de nada pero a la vez de todo y en un arranque de locura beber tus lagrimas mientras desfallezco en tus labios…  Te quiero para buscarte entre las frases no dichas, entre los pensamientos enterrados, entre las maneras complicadas quiero encontrarte y después no dejarte…  Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos y contarte que es ahí donde me siento a buscarte en la niebla de miradas que no son tuyas pero aun así te busco…  Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso si, tomados de la mano, mejor dicho… del Corazón.  Te quiero com...

El querer.

En tu boca roja y fresca beso,  y mi sed no se apaga,  que en cada beso quisiera  beber entera tu alma.  Me he enamorado de ti  y es enfermedad tan mala,  que ni la muerte la cura,  ¡bien lo saben los que aman!   Loco me pongo si escucho  el ruido de tu charla,  y el contacto de tu mano  me da la vida y me mata.   Yo quisiera ser el aire  que toda entera te abraza , yo quisiera ser la sangre  que corre por tus entrañas.   Son las líneas de tu cuerpo  el modelo de mis ansias,  el camino de mis besos  y el imán de mis miradas.  Siento al ceñir tu cintura  una duda que me mata que quisiera en un abrazo  todo tu cuerpo y tu alma.   Estoy enfermo de ti,  de curar no hay esperanza,  que en la sed de este amor loco  tu eres mi sed y mi agua.   Maldita sea la hora  ...

20.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,   y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".  El viento de la noche gira en el cielo y canta.  Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.  La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería.  Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.  Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.  Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.  Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.  Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.  La noche está estrellada y ella no está conmigo.  Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.  Mi alma no se contenta con haberla perdido.  ...

Novia de la tierra

Mirarte solo en mi ansiedad espero, solo a mirarte en mi ansiedad aspiro, y más me muero cuanto más te miro, y más te miro cuanto más me muero. El tiempo, pasa por demás ligero, lloro su raudo, turbulento giro, y más te quiero cuanto más suspiro, y más suspiro cuanto más te quiero. Deja a tu talle encadenar mi brazo, y, al blando son con que nos brinda el remo, la mar surquemos en estrecho lazo. Ni temo al viento ni a las ondas temo, que más me quemo cuanto más te abrazo, y más te abrazo cuanto más me quemo. Salvador Rueda

Cuerpo transparente.

Completamente azul y despeinado  El corazón y la cabeza entre las nubes  Heme sin mejilla y sin mirada  Con un rayo de luna en el bolsillo  Para vivir  Uso una máscara de carne y hueso  Un cigarrillo y luego una sonrisa  O primero una sonrisa y luego un cigarrillo  Posiblemente encendido  Visto saco y pantalón planchado  Frecuento hoteles amarillos  Nadie me espera ni me conoce ni me mira  Mi cuerpo es humo materia indiferente  Que brilla brilla brilla  Y nunca es nada. Jorge Eduardo Eielson

Cuerpo enamorado.

Miro mi sexo con ternura  Toco la punta de mi cuerpo enamorado  Y no soy yo que veo sino el otro  El mismo mono milenario Que se refleja en el remanso y ríe  Amo el espejo en que contemplo  Mi espesa barba y mi tristeza  Mis pantalones grises y la lluvia  Miro mi sexo con ternura  Mi glande puro y mis testículos  Repletos de amargura  Y no soy yo que sufre sino el otro  El mismo mono milenario  Que se refleja en el espejo y llora. Jorge Eduardo Eielson 

Despedida.

Entre mi amor y yo han de levantarse  trescientas noches como trescientas paredes  y el mar será una magia entre nosotros.  No habrá sino recuerdos.  Oh tardes merecidas por la pena,  noches esperanzadas de mirarte,  campos de mi camino, firmamento  que estoy viendo y perdiendo...  Definitiva como un mármol  entristecerá tu ausencia otras tardes. Jorge Luis Borges 

Salambona

¡Ay, Salambó, Salambona, ya probé de tu persona! ¿Y sabes a lo que sabes? Sabes a piña y a miel, sabes a vino y a dátiles, a naranja y a clavel, a canela y azafrán, a cacao y a café, a perejil y tomillo, higo blando y dura nuez. Sabes a yerba mojada, sabes al amanecer. Sabes a égloga pura cantada con el rabel. Sabes a leña olorosa, pino, resina y laurel. A moza junto a la fuente, que cada noche es mujer. Al aire de mis montañas, donde un tiempo cabalgué. Sabes a lo que sabía la infancia que se me fue. Sabes a todos los sueños que a nadie le confesé. ¡Ay, Salambó, Salambona, ya probé de tu persona! Alianza del mito ibérico y el mito cartaginés, tienes el gusto del mar, tan antiguo como es. Sabes a fiesta marina, a trirreme y a bajel. Sabes a la Odisea, sabes a Jerusalén. Sabes a toda la historia, tan antigua como es. Sabes a toda la tierra, tan antigua como es. Sabes a luna y a sol, cometa y eclipse, pues ...

Hasta el alba

Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes.  Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas.  Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles.  Te quiero como para ir a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti.  Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche.  Te quiero como para no dejarte ir jamás.  Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.  Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana.

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.  Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.  Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombre...

El futuro

Y sé muy bien que no estarás. No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos de los subtes, ni en los libros prestados ni en el hasta mañana. No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás o en el color de un par de guantes o una blusa. Me enojaré amor mío, sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti, me pararé en la esquina a la que no vendrás, y diré las palabras que se dicen y comeré las cosas que se comen y soñaré las cosas que se sueñan y sé muy bien que no estarás, ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo, ni allí fuera, este río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás ni recuerdo, y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti. Julio Cortázar 

Anna Bahena

I Vérsame Dime si lees en mis labios, Los libros que nos dimos. II Repite conmigo: Esta noche te espero leyendo un beso. -Esta noche te espero leyendo un beso- ¿Por qué? Porque quiero versarte Hasta la última hoja. Anna Bahena.

Amor

Amar es este tímido silencio cerca de ti, sin que lo sepas, y recordar tu voz cuando te marchas y sentir el calor de tu saludo.  Amar es aguardarte como si fueras parte del ocaso, ni antes ni después, para que estemos solos entre los juegos y los cuentos sobre la tierra seca.  Amar es percibir, cuando te ausentas, tu perfume en el aire que respiro, y contemplar la estrella en que te alejas cuando cierro la puerta de la noche. Por Salvador Novo

Te quiero porque tienes...

Te quiero porque tienes  las partes de la mujer en el lugar preciso  y estás completa.  No te falta ni un pétalo,  ni un olor, ni una sombra.  Colocada en tu alma,  dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,  leche de luna en las oscuras hojas.  Quizás me ves,  tal vez, acaso un día,  en una lámpara apagada,  en un rincón del cuarto donde duermes,  soy la mancha, un punto en la pared,  alguna raya que tus ojos, sin ti,  se quedan viendo.  Quizás me reconoces  como una hora antigua  cuando a solas preguntas, te interrogas  con el cuerpo cerrado y sin respuesta.  Soy una cicatriz que ya no existe,  un beso ya lavado por el tiempo,  un amor y otro amor que ya enterraste.  Pero estás en mis manos y me tienes  y en tus manos estoy, brasa, ceniza,  para secar tus lágrimas que lloro.  ¿En qué lugar, en dónde, a...

¿Qué es poesía?

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es poesía!,  ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Gustavo Adolfo becquer 

Carlos Sadness

He oído a muchos hombres hablar sobre curvas. Pero a mí me gustan tus clavículas, tus hombros, tus nudillos, y todo aquello que es punzante; donde pueda quedarme,  para siempre clavado. Carlos Sadness

Hombre preso que mira a su hijo.

Cuando era como vos me enseñaron los viejos y también las maestras bondadosas y miopes que libertad o muerte era una redundancia a quien se le ocurría en un país donde los presidentes andaban sin capangas. Que la patria o la tumba era otro pleonasmo ya que la patria funcionaba bien en las canchas y en los pastoreos. Realmente no sabían un corno pobrecitos creían que libertad era tan solo una palabra aguda que muerte era tan solo grave o llana y cárceles por suerte una palabra esdrújula. Olvidaban poner el acento en el hombre. La culpa no era exactamente de ellos sino de otros más duros y siniestros y estos sí cómo nos ensartaron en la limpia república verbal cómo idealizaron la vidurria de vacas y estancieros y cómo nos vendieron un ejército que tomaba su mate en los cuarteles. Uno no siempre hace lo que quiere uno no siempre puede por eso estoy aquí mirándote y echándote de menos. Por eso es que no puedo despeinarte ...