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Escriviviendo

Escribo Soy una lámpara en medio de la noche No soy yo quien escribe Sino la mano esclava de un pensamiento en fuga Que inútilmente busca un desenlace ¿Cómo saberlo cuando la vida no termina de vivirse? El hambre de vivir nunca se sacia Pasa veloz un tres en la distancia ¿Será la vida misma? Una muchacha también pasa Rostro de esfinge Un pájaro la sigue El Espíritu Santo Así la vida pasa Con ella el tiempo Aunque esté detenido Así la mano escribe Sobre la mano esclava de un pensamiento En fuga ¡Que inútilmente busca un desenlace! Alfonso Quijada Urías.

Salgo a esperarla y no llega:

Salgo a esperarla y no llega  La busco y no la encuentro  Regreso con la mente vacía  Duermo despierto  Salgo de nuevo a esperar  En vano  Llega otro día  Cuando ya no la espero La veo venir  Abro la puerta  Y la veo lanzarse como una nadadora  En la página blanca. Alfonso Quijada Urías.

La espera imaginaria:

VII  Contra esa opaca envoltura que opaca el mundo la frescura de lo nuevo.  Abajo la opresión: la soga mercantil, la religión bancaria,  Los viejos y roñosos pensamientos, la corrupción: ese hedor milenario;  La suciedad del mundo y el moho que los cubre.  La gran danza macabra. Alfonso Quijada Urías

Biografía:

De tanto evocar el pasado perdiste el presente. El que se fue, fue alguien. Nadie el que regresó. Nada te pertenece. Nada te ata. ¿Quién habrá de devolverte lo perdido? A la zozobra tienes por identidad. Sobreviviente de una patria extinta, eres de los que vuelven rindiendo testimonio del fracaso, del que estuvo por último al comienzo de todo. Alfonso Quijada Urías.

Postal

Entonces ves este país del tamaño de un raspón.  Luego un tren en los atardeceres pasa lleno de soldaditos,  que aunque parezcan de mentiras son de verdad,  y ves también los volcanes como manchitas de tinta azul  y no podés hallar una razón (aunque realmente exista)  de por qué hay tantos soldaditos en un país del tamaño de un raspón. Alfonso Quijada Urías.