La vida otra.

Algún día seré pastura para la muerte, 
no más que polvo triste en el desierto del mundo. 
Mi sangre cesará su danza y en ese instante 
todo se habrá consumado. 
Mudos brillarán mis ojos en su larga noche 
y en la profundidad enorme del silencio escucharé 
los ecos de mi canto. 
Muerto, tendré 
otra vida. 

¡Qué delirio, 
qué deseo impetuoso de ser eterno!

Julio César Aguilar.