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Mostrando las entradas con la etiqueta Cintio Vitier

El niño:

Después del aromático aguacero ya no iremos por dulce a la bodega, ni saldremos corriendo hasta la sombra morada del caimito cariñoso... Ya nunca volveremos confundidos en el áureo sofoco de la risa a batirnos con suaves espadones, bajo el gotear ligero de los mangos. Astroso, montaraz, húmedo amigo, ya no te pedirán que me regales tu cajita nocturna de cocuyos. Ya no la cogeré, lleno de angustia. Y la flor amarilla y la portada no nos darán ya más su azul velado... Cintio Vitier 

Demolición:

Al fin se consumó, después  de tantas perfecciones tan equívocas,  de tanta precaución y cálculo, probando  que nada fuera inútil, ni lo nimio,  ni los más delicados pulimentos:  al fin se consumó lo improyectado  por la mano, al revés de la materia.  La mano reconoce que otra mano  más poderosa hay en la materia,  otro proyecto inverso, otra escultura  abierta al desgarrón que nos genera,  el ojo reventado de la forma,  el descoyuntamiento crucifico,  el boquete sediento de la luz  manando los destrozos  de una extraña alegría. Cintio Vitier