Soy yo

Amor, 
soy yo quien maduró tu piel 
y robó guirnaldas 
para trenzar con ellas 
tu cabello; 
quien dibujó abiertas rosas 
en tus alongadas mejillas 
y arrancó trémulos gorjeos 
en tu asentado silencio. 

Soy yo quien, con andariegas manos, 
aprendió la suavísima geografía 
de tu costado; 
quien inundó tu boca 
con la húmeda caricia, 
y el vino de la tarde 
escanció en tus aposentos;
y te habitó de alondras. 

Soy yo quien, como enredadera, 
por las dóricas columnas 
de tus diamantinos muslos
trepó enardecido 
buscando tu inocencia. 
Y se adentró en tu carne, 
como aguijón doliente, 
mordiendo tu cintura. 

 Amor, 
soy yo quien a tu lado aguarda, 
de tu vientre, 
la lenta floración de la semilla.


Eloísa Sánchez Barroso