Ojitos.

Sus ojos eran vida.

Mirarle era volver a la niñez y encontrarse corriendo, gritando, saltando. Derrochando felicidad.
Su mirada siempre la consideré como una invitación a la vida, como un secreto que se tiene bien guardado y a nadie se le muestra, porque esos ojos,esos hermosos ojos eran solitarios.
No querían invitar a cualquiera.

Itzel Sandoval.